Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que nos invita a reconocer el bienestar emocional como parte de la salud y a revisar la manera en que escuchamos, acompañamos y cuidamos a quienes nos rodean.
En 2026, la Organización Mundial de la Salud presenta el lema “Experiencias vividas escuchadas: voces reales, cambio real”. La campaña reconoce que las personas que han atravesado dificultades de salud mental poseen un conocimiento que debe tenerse en cuenta al diseñar servicios, tomar decisiones y construir entornos de apoyo.
Escuchar no consiste únicamente en permitir que alguien cuente su experiencia. También implica tomar en serio lo que expresa, evitar juicios y reconocer que las necesidades de cada persona pueden ser diferentes.
Salud mental en el trabajo
La salud mental influye en la forma en que enfrentamos las exigencias cotidianas, nos relacionamos, tomamos decisiones y desarrollamos nuestras labores. La Organización Mundial de la Salud la define como un estado de bienestar que permite afrontar las tensiones de la vida, desarrollar capacidades, aprender, trabajar y contribuir a la comunidad.
En el servicio público, las responsabilidades, los tiempos de respuesta y la necesidad de actuar con rigor pueden generar periodos de alta exigencia. Por eso, cuidar la salud mental en el trabajo no significa eliminar cualquier momento de presión. Significa reconocer los límites, prevenir el agotamiento y contar con espacios donde sea posible hablar y solicitar apoyo.
Para quienes trabajamos en la Contraloría General de la República, cuidar lo público también implica cuidar a las personas que cumplen esta labor.

Escuchar puede cambiar la forma en que acompañamos
No todas las personas viven el estrés, la ansiedad, el agotamiento o una pérdida de la misma manera. En lugar de asumir lo que alguien necesita, podemos comenzar con preguntas sencillas:
- ¿Cómo te has sentido?
- ¿Quieres hablar de lo que está pasando?
- ¿Hay alguna forma concreta en la que pueda apoyarte?
- ¿Prefieres que te escuche o que pensemos juntos en una solución?
Validar una emoción no significa estar de acuerdo con todas las interpretaciones de la otra persona. Significa reconocer que su experiencia es real y merece ser escuchada con respeto.

Hábitos de autocuidado para la jornada laboral
El autocuidado no reemplaza la atención profesional cuando esta se necesita, pero puede ayudar a reducir tensiones y establecer límites más saludables.
Cierra conscientemente la jornada
Al terminar el día, realiza una acción que marque el cierre del trabajo: organiza el escritorio, guarda los documentos, apaga el computador o anota los pendientes del día siguiente.
Este hábito ayuda a separar el tiempo laboral del tiempo personal, especialmente cuando se trabaja desde casa.
Trabaja por bloques de atención
Responder correos, revisar informes y atender mensajes al mismo tiempo puede aumentar la sensación de saturación. Cuando sea posible, organiza periodos cortos para concentrarte en una sola tarea y define momentos específicos para revisar el correo o el chat.
Comunica tu capacidad real
Si recibes una nueva solicitud cuando ya tienes varios compromisos, explica la situación de manera clara y plantea una alternativa:
“Puedo asumir este informe. Para entregarlo con la calidad requerida, necesitaría ajustar la fecha de la otra actividad. ¿Cuál debemos priorizar?”
Hablar sobre la carga laboral permite ordenar prioridades antes de que la acumulación se convierta en agotamiento.

Protege tus pausas
Evita convertir el almuerzo en una extensión de la jornada. Alejarte unos minutos de la pantalla, comer con calma y cambiar de espacio permite interrumpir el ritmo de trabajo.
También puedes realizar pausas breves para caminar, estirarte, respirar o descansar la vista.
Cuida el sueño
Dormir cumple una función importante en la regulación emocional, la memoria y la recuperación física. Procura mantener horarios regulares y reducir el uso de pantallas antes de acostarte.
Si los pensamientos sobre pendientes dificultan el descanso, escríbelos en una libreta y retómalos durante la siguiente jornada.
Observa cómo te hablas
La exigencia permanente y el perfeccionismo pueden aumentar la ansiedad laboral. Cuando algo no salga como esperabas, identifica qué puede corregirse sin convertir el error en una descalificación personal.
Cambiar “todo me sale mal” por “este resultado necesita un ajuste” permite analizar la situación con mayor precisión.
Conserva espacios fuera del trabajo
Los pasatiempos, el ejercicio, el descanso y el tiempo con familiares o amigos ayudan a mantener una vida que no esté definida únicamente por el cargo o las responsabilidades laborales.
También es importante evitar el aislamiento. Una conversación cotidiana con un compañero puede fortalecer las redes de apoyo y abrir la puerta para pedir ayuda cuando sea necesario.
Pedir ayuda es una decisión de cuidado
Busca orientación profesional cuando la ansiedad, la tristeza, la irritabilidad, el cansancio o las dificultades para dormir se mantienen, aumentan o empiezan a afectar las relaciones y el desempeño cotidiano.
El acompañamiento de familiares y compañeros puede ayudar, pero no reemplaza la valoración de un profesional de la salud. Si existe una situación de crisis o riesgo inmediato, se debe acudir a los servicios de emergencia o a los canales de atención disponibles en el lugar de residencia.
En AFUNCGER queremos escuchar
Hablar sobre salud mental ayuda a reducir el estigma y a construir relaciones laborales más respetuosas.
Este 10 de octubre queremos abrir una conversación:
¿Qué hábitos te ayuda a cuidar tu bienestar emocional durante la jornada laboral?
Comparte tu experiencia o envía esta información a un compañero que pueda necesitarla.
En AFUNCGER creemos que escuchar, respetar los límites y acompañar de manera responsable también hacen parte del bienestar laboral.

AFUNCGER
Acciones que transforman con resultados.
Diana Yised Quesada Alvis
Profesional Especializada – Contraloría delegada para el Posconflicto